Mis fics, que surgen de mi corazón y alma. PROHIBIDA la subida de cualquiera de mis fics. NO doy permiso a NADIE. Por favor, sírvanse en avisarme si ven esto subido por alguien que no es el autor (yo) Grax.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Visitantes del planeta Vanir....
Lena Valenti y Valen Bailon quitandose el disfraz de humanos para dejar a la vista su verdadero cuerpo, parecido al de una enorme mantis religiosa. Estilo episodio Dr.Who o Historias para no dormir.... O,O!!!! Vinieron del planeta Vanir para adueñarse de nosotros!!! mujujujua... (esto voy y lo escribo xD)
jueves, 2 de agosto de 2012
Sueños de un loco 01
Sueños de un loco
La tiré al suelo y me eché encima de ella.
No paraba de gritar, pero para suerte mía y desgracia suya, nadie, absolutamente nadie, pasaba por allí.
La abofeteé una sola vez, con el canto de la mano, y de sus labios voluptuosos surgió un hilillo de sangre que me apresuré a recoger con mi lengua. ¡Era tan suave y dulce!
Ella gimió, estremecida de terror, y yo disfrutaba como un cerdo.
Mi polla estaba tan dura que incluso me dolía , apretada como se sentía en el pantalón. Los calambrazos de la excitación me extenuaban, pero aplazaba la hora de lo inevitable por lo ke sentía cuando veía a esa pobre infeliz con el pánico tiñéndole las pupilas.
La cogí de las muñecas y le hice pasar los brazos por detrás de la espalda, que arqueaba inconscientemente.
Las seguí sujetando con una mano, mientras que con la otra me sacaba el cinturón de cuero del pantalón y lo enrollaba con fuerza alrededor de sus brazos y muñecas.
Ya sin las engorrosas ataduras de aquellas extremidades, me dediqué exclusivamente a explorar su cuerpo, como si nunca hubiera estado con una mujer.
Y de hecho, casi era así. Ella era la criatura más hermosa que nunca había visto.
ni siquiera había visto algo igual En aquellas revistas donde posaban mujeres desnudas, rodeadas de glamour, burbujas de jabón y xampán... y, por supuesto, no se podía comparar a las sucias rameras que había visto en las manoseadas y sucias revistas que escondía en su cuarto.
Ella era única. Cuando La vió por primera vez no salía de su asombro. No pudo dejar de observarla, y la siguió durante todo el día desde una distancia considerable, así que ELLA no se diÓ cuenta.
Parecía una chica dulce y tan buena como un ángel, pero pronto descubrió que no era VERDAD...
al principio quería creer que los demás tenían la culpa, pero no era así. Ella era también una zorra, de las peores. Jugaba con cualquier hombre que se le puSiera por delante. Desde los que sacaban las mejores notas en el instituto, a los que seducía para que, gracias a sus formas voluptuosas y su sexo de miel, la ayudasen con sus tareas. Desde luego, como hombre moderno que era, era capaz de comprenderla, quizás no era tan malo dar de lo que a ella le sobraba y que los demás deseaban, para recibir algo a cambio, que a ella le favoreciese en algo.
No era precisamente eso lo que le hacía arder la sangre.
Él era el único que intentaba ayudarla en todo momento sin pedirle nada a cambio, y eLla lo aceptaba sin reparo, hasta que llegó el día en que le despachó cruelmente.
Ella gritó, con una fuerza inusitada, gritó, gritó, gritó... clamando ayuda.
según ella, él la estaba amenazando, persiguiÉndola incluso en sus sueños, y todos aquellos a los que había manoseado, cayeron sobre él, propinándole patadas y puñetazos, hasta que perdió el conocimiento.
Y ella, recreándose con la estampa, mordiÉndose los labios y sonriendo maliciosamente... ¡zorra asquerosa!
creyó que había muerto, pero cuando abrió los ojos y notó el punzante dolor en su cuerpo, supo que no era así. Se arrastró a duras penas hasta su diminuta casa, en las afueras, y allí se ocupó él mismo de sus heridas. Aunque no podía hacer lo mismo con la que tenía dentro de su ser.
La odió con todas sus fuerzas y juró vengarse de esa víbora, cosa que por fín estaba haciendo.
Sí, venganza. Ese era el motivo de su reaparición. Evidentemente, se impuso un cambio en su aspecto. Hizo lo imposible para llevar a cabo su propósito, y vaya si lo consiguió... así pudo acercarse a ella, sin que le reconociera...
Y ahora...
Aprisioné sus enormes pechos en mis manos mientras frotaba mi pelvis contra la suya. Ella empezó a sollozar, sospechando que iba a ocurrir ya lo que TANTO le asustaba, y yo seguía gozando hasta límites insospechados.
A duras penas me aguanté las ganas, le arranqué la camisa en un ataque de furia, y le corté el sostén con una pequeña navaja que había robado al cabrón de su actual amante, DESPUÉS DE DEJARLE FUERA DE JUEGO.
A la vista de esos blancos y perfectos pechos, mi corazón se paró. Suspiré entrecortadamente y me sumí en ellos, lamiéndolos sin cesar y mordiéndole los pezones. Ella no cesaba de sollozar, pero en su voz tañía ya el deseo carnal.
Le arranqué los botones de los pantalones con la fina punta del cuchillo, y abrió desmesuradamente los ojos. Quizás creía que la iba a penetrar con el frío acero. ¿le habría gustado¿lo probaba?... improvisaría sobre la marcha.
Le quité los pantalones a duras penas, y de paso, me quité los míos, junto con la camisa.
Sus labios formaron un no inaudible, pero yo seguí adelante. Le rasgué las bragas y metí mis dedos dentro de su coño... caliente, muy caliente...
carcajeÉ con ganas.
¡eh, puta! a pesar de que te mueres de miedo, tu coño tiene hambre... pues¡le voy a dar lo que se merece!
¡nooooooooooooooooooo!
Gritó hasta desgañitarse, pero nadie vino a ayudarla.
Yo era feliz.
Me saqué la enorme polla (porque todo sea dicho de paso, mi polla es perfecta. Muy larga y gorda, osea, las delicias de cualquier guarrita)
Se la metí de golpe, con fuerza, y se quedó sin aliento por un instante, luego, apretó los dientes y cerró los ojos llenos de lágrimas.
Le puse las piernas sobre mis hombros y la embestí una y otra vez. Su coño estaba ardiendo, y su vientre ondeaba, convulsionandose cada vez más Y MÁS FUERTE, mientras sus gemidos cortaban el silencio de la noche.
Sabía que ella estaba a punto de correrse, y por ello saqué mi polla al aire libre, para que se refrescase tal vez.
Pasé mis piernas por encima suyo, hasta quedar a la altura de la cabeza, y, mientras Le apretaba el cuello con una mano, amenazándola, le ponía BUENA parte de mi polla en su boca.
Empezó a chupar muy despacio, con miedo, y le cogí la cabeza con las manos, moviendosela rítmicamente, incluso llegué a hundir mi polla HASTA SU BASE en su garganta, mientras el semen discurría hacia su estómago. Luego la saqué otra vez y la puse boca abajo. Tosía, escupiendo más y más semen, QUIZÁS ESTUVE A PUNTO DE AHOGARLA, pero a mí no me importaba demasiado.
Le abrí el ojete con la lengua y SE la metí de golpe. LA POLLA, NO LA LENGUA.
Me encantaba hacerlo, y oír su grito desesperado ME PROVOCÓ TAL PLACER QUE MI POLLA ESTALLÓ OTRA VEZ. Pero seguía con muchas, muchas ganas de jugar...
Le agarré de la cintura mientras me movía cada vez más deprisa, oyendo cómo gemía. ¡a la muy zorra le gustaba! Pero bueno¿no había absolutamente nada que la desagradase? Aunque, a fin de cuentas... ella era una viciosa de mierda.
Se la metí otra vez en el conejo, y esta vez dejé que se corriera, pero no sólo una ni dos veces, sinó 5... ¡le había gustado mi polla! Me corrí 2 veces más, y todas en su caldero, caliente y húmedo.
Luego se desplomó con una expresión de felicidad en la cara que me repugnaba. La levanté y la hice andar, descalza, sobre las piedras y la arena del descampado.
No cesaba de quejarse, porque se hería los pies, pero eso me excitaba aún más.
Cuando llegamos a mi casa, dejó exclamar un asomo de sorpresa.
-dios mío... ¿eres tú? Oh, dioos míiooo, noooo...- y volvió a gemir aterrorizada.
Sin mediar palabra, abrí la puerta y la tiré al suelo...
Cuerpos
Cuerpos
Capítulo 13
Le miró con estupor y molestia. Le avergonzaba tener que decirle aquello, oírlo de su propia voz…. Así que se desató una pequeña lucha en su mente, para obligarle a él a pasar por alto su demanda, excitandole cada vez más hasta que no pudiera ocntenerse…. O a obligarse a sí misma a decirselo..
Sabía que él no cedería, y buscó la forma para decirselo.. Aunque se sentía nerviosa y sucia.
- Yo… - balbució, respirando un poco más fuerte cuando Tsukasa deslizó sus manos por su cuerpo, rumbo a su vientre, y parando a la altura del bajo vientre.
- ¿Sí? - siguió mirándole de aquella forma que tanto la excitaba.
- Ah..!!! - gimió, lamiendose los carnosos labios, a la espera que la besara o hiciera algo para acallarla… pero él siguió jugando a ponerla nerviosa, a deslizar sus dedos y acercarse peligrosamente a su pubis, pero sin hacer nada más.
- Yo.. Quiero… quiero.. - notó sus mejillas arder otra vez, no por el calor del vapor del agua, ni por el calor de su cuerpo excitado, sino por la turbación que aquellas palabras le causaban. Y aún así, ¿no había hecho algo peor hacía tan solo unos minutos?…
Notó cómo se avergonzaba aún más imaginándose a horcajadas sobre él, y cerró los ojos por un momento, para tranquilizarse.
Recobró como pudo el aire, sintiendo que se despedazaba, deseando que sus cuerpos se pegaran otra vez. Y abrió por última vez los ojos, mirándole muy fíjamente y retandole a hacer algo más que tentarla.
- Quiero que me poseas. Ahora. Ya. No puedo esperar más. ¡¡HAZMELO!! - le gritó, cogiendole por los hombros y acercándole a ella, escondiendo después su cara en el cuello de él, pasando a besarle y moverse tal y como su cuerpo le pedía en aquél momento.
- Hazme el amor… - susurró suplicante, temblando de aprensión, a lo que él respondió con mil besos, mil caricias y mil palabras de amor y deseo, mientras volvía a la carga, pero tomándose todo el tiempo del mundo.
- Espera… -
Capítulo 13
Le miró con estupor y molestia. Le avergonzaba tener que decirle aquello, oírlo de su propia voz…. Así que se desató una pequeña lucha en su mente, para obligarle a él a pasar por alto su demanda, excitandole cada vez más hasta que no pudiera ocntenerse…. O a obligarse a sí misma a decirselo..
Sabía que él no cedería, y buscó la forma para decirselo.. Aunque se sentía nerviosa y sucia.
- Yo… - balbució, respirando un poco más fuerte cuando Tsukasa deslizó sus manos por su cuerpo, rumbo a su vientre, y parando a la altura del bajo vientre.
- ¿Sí? - siguió mirándole de aquella forma que tanto la excitaba.
- Ah..!!! - gimió, lamiendose los carnosos labios, a la espera que la besara o hiciera algo para acallarla… pero él siguió jugando a ponerla nerviosa, a deslizar sus dedos y acercarse peligrosamente a su pubis, pero sin hacer nada más.
- Yo.. Quiero… quiero.. - notó sus mejillas arder otra vez, no por el calor del vapor del agua, ni por el calor de su cuerpo excitado, sino por la turbación que aquellas palabras le causaban. Y aún así, ¿no había hecho algo peor hacía tan solo unos minutos?…
Notó cómo se avergonzaba aún más imaginándose a horcajadas sobre él, y cerró los ojos por un momento, para tranquilizarse.
Recobró como pudo el aire, sintiendo que se despedazaba, deseando que sus cuerpos se pegaran otra vez. Y abrió por última vez los ojos, mirándole muy fíjamente y retandole a hacer algo más que tentarla.
- Quiero que me poseas. Ahora. Ya. No puedo esperar más. ¡¡HAZMELO!! - le gritó, cogiendole por los hombros y acercándole a ella, escondiendo después su cara en el cuello de él, pasando a besarle y moverse tal y como su cuerpo le pedía en aquél momento.
- Hazme el amor… - susurró suplicante, temblando de aprensión, a lo que él respondió con mil besos, mil caricias y mil palabras de amor y deseo, mientras volvía a la carga, pero tomándose todo el tiempo del mundo.
- Espera… -
Necesidad
Necesidad
Capítulo 12
Riendo como una colegiala y sin temor a nada, escapaba de los brazos de Tsukasa, que había salido en pos de ella, y la había cercado justo contra una puerta.
La miró con ojos de lobo, y la atrajo hacia sí mismo una vez que estuvo suficientemente cerca de ella, rodeándole la cintura con un brazo, mientras que con la mano libre encontraba el pomo de aquella puerta… la abría y echaba a andar guiando a la muchacha, que no dejaba de reírse en sus brazos, y buscaba sus labios, y le mordía, juguetona.
- Deja de hacer es o juro que te como aquí mismo… - gruñó, pensando que sería una lástima, porque, estaban tan cerca de su objetivo..
- Cómeme.. Venga… ¿O esque no te atreves?.. - empezó a chincharle, deseando febrilmente que volviera a poseerla.
Te deseo tanto.. - pensó, ya sin importarle que él lo leyera en sus ojos. - Hazme tuya ahora, ya, ¡¡YA!!
Se había convertido en una necesidad para ella, y siguió con sus mordisquitos, entreteniéndose en el lóbulo de la oreja de su chico… sabiendo que aquello le excitaba sobremanera.
Sonrió al oír el gemido que Tsukasa dejó escapar, y esperó impaciente a que se abalanzara sobre ella.. Y no tardó demasiado en hacerlo.
Tsukasa gruñó un poco más alto, molesto porque ella no dejaba de excitarle, y la cojió en brazos, entrando con ella a la gran bañera que había en medio de aquella habitación…. Y esque la había encerrado en el baño, una pieza no tan grande cómo las que solían encontrarse repartidas en toda la mansión, pero que cumplía a la perfección su misión.. Incluso aquella.
El agua, preparada desde hacía ya mucho tiempo, seguía permanentemente en una temperatura agradable, así que la dejó en el agua, con cuidado, sentándola a ella primero, y aprisionándola contra la pared de aquella bañera, que tenia más aspecto de piscina que lo que era.
Volvió a colocarse ante ella, colocándola de forma que su pelvis quedó por encima de la del chico, y quedó arrodillado, sin notar el más leve peso del cuerpo de la muchacha.
Se dedicó a ponerla de los nervios, acariciándola, dejándose morder los dedos, chupar incluso, y aunque notaba cómo su miembro se volvía más duro y juguetón, tomaba aire, se mordía los labios y seguía con su cabezonería… fingiendo no sentir tanto deseo como para poseerla ya, ahí mismo… disfrutando de todo lo que ella le daba, y sonriendo como un diablo, haciendo que ella perdiera la paciencia y la cabeza.
- Quiero que me lo digas… - susurró, deseando que ella lo gritase.
Cuerpos
Capítulo 12
Riendo como una colegiala y sin temor a nada, escapaba de los brazos de Tsukasa, que había salido en pos de ella, y la había cercado justo contra una puerta.
La miró con ojos de lobo, y la atrajo hacia sí mismo una vez que estuvo suficientemente cerca de ella, rodeándole la cintura con un brazo, mientras que con la mano libre encontraba el pomo de aquella puerta… la abría y echaba a andar guiando a la muchacha, que no dejaba de reírse en sus brazos, y buscaba sus labios, y le mordía, juguetona.
- Deja de hacer es o juro que te como aquí mismo… - gruñó, pensando que sería una lástima, porque, estaban tan cerca de su objetivo..
- Cómeme.. Venga… ¿O esque no te atreves?.. - empezó a chincharle, deseando febrilmente que volviera a poseerla.
Te deseo tanto.. - pensó, ya sin importarle que él lo leyera en sus ojos. - Hazme tuya ahora, ya, ¡¡YA!!
Se había convertido en una necesidad para ella, y siguió con sus mordisquitos, entreteniéndose en el lóbulo de la oreja de su chico… sabiendo que aquello le excitaba sobremanera.
Sonrió al oír el gemido que Tsukasa dejó escapar, y esperó impaciente a que se abalanzara sobre ella.. Y no tardó demasiado en hacerlo.
Tsukasa gruñó un poco más alto, molesto porque ella no dejaba de excitarle, y la cojió en brazos, entrando con ella a la gran bañera que había en medio de aquella habitación…. Y esque la había encerrado en el baño, una pieza no tan grande cómo las que solían encontrarse repartidas en toda la mansión, pero que cumplía a la perfección su misión.. Incluso aquella.
El agua, preparada desde hacía ya mucho tiempo, seguía permanentemente en una temperatura agradable, así que la dejó en el agua, con cuidado, sentándola a ella primero, y aprisionándola contra la pared de aquella bañera, que tenia más aspecto de piscina que lo que era.
Volvió a colocarse ante ella, colocándola de forma que su pelvis quedó por encima de la del chico, y quedó arrodillado, sin notar el más leve peso del cuerpo de la muchacha.
Se dedicó a ponerla de los nervios, acariciándola, dejándose morder los dedos, chupar incluso, y aunque notaba cómo su miembro se volvía más duro y juguetón, tomaba aire, se mordía los labios y seguía con su cabezonería… fingiendo no sentir tanto deseo como para poseerla ya, ahí mismo… disfrutando de todo lo que ella le daba, y sonriendo como un diablo, haciendo que ella perdiera la paciencia y la cabeza.
- Quiero que me lo digas… - susurró, deseando que ella lo gritase.
Cuerpos
Pasión
Pasión
Capítulo 1 1
Las gotitas de sudor se deslizaban por su frente, su mejilla, y caían sobre la piel de Tsukushi, que se excitaba aún más sintiendo así a Tsukasa, mirando cómo el rostro se le mutaba, y escuchando sus gemidos quebrados y roncos.
Toda aquella pasión que habían guardado en su interior, todo lo que querían decirse sin palabras, estaba fluyendo en aquél momento, sin remisión, y sentían casi como si fueran a explotar.
Sollozando y riendo entrecortadamente, Tuskushi seguía moviendose al ritmo que Tsukasa marcaba, buscando sentirle aún más dentro de ella, sumergiéndose en el placer que durante tanto tiempo se les había sido negado.
De pronto, ella le mordió en el cuello, en los labios, y le empujó un poco con las manos, para moverlo a su costado derecho y ponerse en horcajadas sobre él, sin quitarle la vista de encima.
Sonriendo con una mezcla de lascivia e inocencia en sus labios, cogió el miembro del chico, abriendo los ojos al notarlo TAN.. grande.. y volvió a adentrarlo en su interior, empezando a moverse lentamente, y adoptando un movimiento más frenético después.
- Ah… arf.. -
La respiración de Tsukushi era agitada, y se entremezclaba con la de Tsukasa, que suspiraba bajo ella, mientras la acariciaba con manos torpes, extasiado al ver cómo la chica movía su cuerpo sinuosamente sobre él.
- Ohh… mmmm… Estás tan… caliente… - gimoteó Tsukushi, apoyando sus manos sobre el pecho de Tsukasa, sin dejar de moverse ni comprender aún muy bien lo que estaban haciendo… y cómo habían llegado a aquello.
- Pero, es.. TAN Bueno!!!… - se respondió a sí misma en un gemido quebrado, mientras sus respiraciones se aceleraban, sintiendo cómo una corriente de electricidad atravesaba sus espinas dorsales, preludio del éxtasis que segundos después les sobrellevaron a la vez, y que la dejó sin aliento por un momento.
Cayó sobre el pecho del chico, que la abrazó tiernamente, cubriéndola de besos.
- Tsukushi… - susurró - tengo TANTA hambre…
Y deslizó sus manos por su espalda, restregándose contra ella y mirándola carnívoramente.. A lo que le respondió con una sonrisa traviesa, y saltó de la cama, para salir corriendo hacia cualquier rincón de la habitación que la alejase del chico… aunque en realidad no quería escapar, sino que la cazara…
Necesidad
Corazón
Corazón
Capítulo 1 0
Se sorprendió un poco nada más, y se dejó llevar por lo que deseaban, así que lenta, muy lentamente, como si fuera un ritual, empezó a adentrarse en ella, sintiendo algo inexplicable.
Tragó saliva, entrecerró los ojos, besó a su mujer… dejó escapar un gemido quiebro al penetrarla totalmente, y sonrió, extasiado, entreabriendo los ojos para embeberse de sus gestos.
La dejó suavemente en la cama, y empezó a mover las caderas, deslizándose fácilmente en su interior, tan húmedo y caliente que parecía iba a quemar su piel, y, cuando estuvo por fín totalmente dentro de ella, aguardó unos iustantes, grabando en su interior aquella sensación, y el repiqueteo de su corazón, que ahogaba su propia respiración, llenándole los oídos.
Y no podía pensar en nada más que en ella .
La quería tanto, deseaba tanto que aquello no terminase, que no le habría importado dar su vida al mismísimo diablo para conseguirlo.
Se rió al imaginar a su propia madre, a la bruja aquella, al pensar en el diablo, y decidió que iba a ser con ella con la que pactara sí o sí. No iba a dejar que se la arrebatase y.. algo debía hacer.
Suprimió al momento aquellos pensamientos, dejándose gobernar por lo que sentía en aquél momento, y siguió moviendose, besando a Tsukushi, y disfrutando de los gemidos que ella producía.
Pasión
Caliente
Caliente
Capítulo 9
Tsukushi se sorprendió y avergonzó, al oírse a sí misma, y al saber lo que él había hecho.
No se movió más que para relajar su cuerpo, y volver a taparse la cara con las manos, maldiciéndose a sí misma porque estaba dejando a un lado su valor y arrojo.. para ser débil.
Tsukasa, sonriente, paseó su lengua por sus labios, saboreando lo que quedaba de ella, y avanzó hacia el rostro de la chica, tapandole con su cuerpo para que se sintiera algo más relajada.. Aunque el efecto era el contrario.
- Tsukushi… aparta esas manos y mírame.. - susurró suavemente, mientras le cojía una de las manos y la apartaba de ella, entrelazando sus dedos con los de Tsukushi.
- Mírame.. - volvió a repetir, insistente, y por fín ella abrió los ojos, mirándole como si hubiera hecho algo que no tuviera perdón.
Él sonrió, besándola largamente, y se preparó para que aquella noche fuera inolvidable.
- No tengas miedo.. Amor.. - le susurró al oído, tras besarla, y la contempló por unos segundos, mientras sus manos acariciaban sus muslos, y su cuerpo se frotaba contra el de ella, dándole calor y buscando fundírsele.
Se perdió en sus pupilas, en el oscuro mar de su mirada, y mientras, sus instintos le guiaban, haciendo que su sexo se moviera contra el de ella, latiendo, presa del deseo que lo gobernaba.. Pero sin hacer nada.
Esperando una respuesta, una señal, seguía moviéndose a aquél ritmo, haciendo que su cuerpo, caliente, quemara el de la chica, que se retorcía suavemente y casi sin darse cuenta, clamando por que por fín la poseyera.
- Te AMO!!!! - sollozó Tsukushi, aferrándose a la nuca del chico, alzando su cuerpo para alcanzar los labios de él, mientras se rozaba aún más contra él, pidiéndole a gritos, aún sin palabras, que la hiciera suya…
Corazón
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